En el Marketing como en el amor, eso que te perturba necesita toda tu atención.

Lo malo a veces es BUENO

Sí, entiendo, duele, se siente horrible equivocarte, en el marketing y en el amor, se siente horrible terminar con tu conciencia repitiéndote incansablemente ¨Te lo dije¨, ¨Te lo dije¨, Te lo dije¨, por ahí no era, eso no debiste hacerlo, no hay justificación porque ese error ya lo habías cometido y volviste a caer… Te lo dije!.

Ok, ¿ya terminaste con la tortura?, o síguele, el dolor es inevitable, el sufrimiento lo decides tú y tus ganas de flagelarte, puede ser un mal de amores o un fracaso en el negocio, da igual, te perturba, uno en las emociones y otro en la cartera, te perturba.

Es momento de detenerte en eso que ahora te perturba tanto, no preguntes ¿Por qué?, pregunta ¿Para qué?, te aseguro que tiene un ¨para qué¨ supongo con casi seguridad que no lo ves claramente, es normal, estas nublado por lo que sientes, en un momento de ¨Fracaso¨, las emociones son fuertes, muy fuertes, tan fuertes que no dejan ver más allá de tu nariz, pero es momento de que dejes de ver el árbol y veas el bosque completo.

Podrías hacer una larga lista de todas las tragedias que esto trajo a tu vida, de todas las veces que tu instinto te suplicó parar y de todas las señales que NO atendiste a tiempo, si quieres hazla, algo aprenderás, pero yo te invito mejor a hacer una lista de los ¿Para qué necesitabas esto?…

Cuando terminas una relación, más allá del dolor y el golpe a la frustración que se caracteriza por ser sumamente intolerante, está lo que esa relación satisfizo, algo hubo, por pequeño que sea, si no fuera así no hubiera ni empezado, enfócate en eso, ¿había algo que necesitabas enfrentar y tener una pareja te daba valor?, ¿necesitabas olvidar urgentemente a alguien?, ¿Querías saber que si podías cuando menos empezar otra vez?, la pregunta a la que esa relación ahora extinta responde solo la sabes tú, encontrarla puede no ser fácil pero será de verdad satisfactorio, no solo eso, te enseñará a buscar otras formas de solucionar ese inconveniente que trataste de solucionar con algo o alguien que si en este momento estas llorando (externa o internamente) pues no era para nada solución.

Aplica igual para el negocio, si hoy estás en un problema económico por una decisión previa, busca qué intentabas solucionar o satisfacer con esa decisión, porque evidentemente esa no era la solución, pero el problema existía, existe todavía, es momento de secarte las lagrimas, prender la razón y analizar ¿Qué te falta?, pero más allá del ¿Qué te falta?, busca el ¿cómo solucionarlo? que SI dependa de ti.

Y bueno, aquí entre nos, un poquito de dolor y lagrimas también están ricos de vez en cuando, te recuerdan tu humanidad, tu capacidad de sentir y tus ganas de seguir intentando, es cierto, no funcionó, pero tuviste el valor de intentarlo nuevamente, llórale bonito!